Aportamos algunos consejos para realizar el mejor vaciado de pisos, intentando que puedan serles de utilidad, aportando para ello nuestra experiencia ante estas situaciones.
En alguna ocasión debemos recurrir a alguna empresa de vaciado de pisos. Unas veces motivado por la venta de una vivienda de la que no queremos conservar el contenido. Otras veces por un traslado en el que no conservaremos todos los enseres y por tanto no realizaremos una mudanza completa. En cualquier caso, siempre es beneficioso contratar los servicios de una empresa de vaciado de pisos.
Bien sea para agilizar el tiempo necesario para realizarlo, o bien para obtener alguna compensación por todos aquellos objetos que nosotros no aprovecharemos. Sin embargo, en esos momentos nos asaltan muchas dudas sobre cual es la mejor opción a seguir. No es fácil. Y no lo es porque hay muchos factores en juego y debemos tomar muchas decisiones en un muy corto plazo, lo que no facilita la tarea.
Nos asaltan las dudas de todo tipo. ¿Conservaré éste mueble o lo llevaré a mi nueva vivienda? ¿No podría intentar vender la nevera ya que está casi nueva? ¿Y los juguetes de mis hijos? …. Es en esos momentos cuando nos hacemos conscientes de la gran cantidad de cosas que acumulamos en nuestras casas. Salvo algunas excepciones, todos lo hacemos. Y cuanto mayor es nuestra casa, más objetos guardamos. Hasta el momento del traslado.
Para ser sinceros, éste es un momento de reflexión. Personalmente creemos que es positivo si se orienta bien. Siempre es bueno ver las cosas desde otra perspectiva. Nos acostumbramos a dejar en el fondo de los cajones y armarios infinidad de objetos que ya no utilizamos. “Lo guardaré aquí por si acaso….” “Quizás algún día volveré a necesitarlo, así que no me desprendo de ello….” “Sé que no volveré a usarlo nunca más, pero voy a guardarlo porque está casi nuevo….” En fin… Somos así.
Sea como sea, llegado el momento, debemos tomar esas decisiones que nunca tomamos. Por la razón que sea (compra de una nueva vivienda, necesidad de espacio en la actual, finalización del alquiler, etc.) estamos obligados a vaciar nuestro piso. Y es en ese momento cuando nos damos cuenta de la magnitud de lo acumulado. Cada una de las decisiones –una por objeto o pertenencia- que no tuvimos necesidad de tomar en su momento, debemos tomarla ahora. Y en muy pocos días, ya que la decisión principal, la de vaciar el piso, ya está tomada.
Como hemos dicho, en esas situaciones nos invaden infinidad de dudas. Querríamos tener la mejor respuesta para cada una de las preguntas que nos hacemos. Aproximadamente una pregunta por objeto :).
Y no es posible. No podemos obtener la mejor respuesta a todas y cada una de las preguntas que nos hacemos. Deberíamos ser poco menos que adivinos. Saber qué nos deparará el futuro, y ese tipo de cosas. Y no. Lamentamos tener que decirlo, pero eso no funciona así. Todo lo más que podemos es anticiparnos a lo que pasará en unos días. Y no es otra cosa que, de no encontrar una solución adecuada, finalmente optemos por una mala solución debido a las prisas del último momento.
Cuando nos llaman para realizar una valoración no es infrecuente que las cosas no estén aún del todo claras para los propietarios. Es lo más habitual. Y es lógico, por lo comentado anteriormente. Sin embargo tampoco es fácil entonces para nosotros valorar algo que no sabemos muy bien qué es. Nos transmiten sus dudas, pero las respuestas no podemos proporcionarlas nosotros, sino ellos mismos. Porque aún no tienen claro lo que quieren hacer y qué cantidad de objetos conservarán y cuales no. De ellos depende la decisión. Nosotros no podemos más que dar nuestra opinión. Sólo eso.
Y con un agravante. Cuando damos nuestra opinión sobre lo que haríamos en su caso, aunque la demos desde la total honestidad, el propietario tiende a desconfiar. Es normal. Al fin y al cabo, nuestro negocio se basa en ofertarle un precio por algo que posteriormente tenemos intención de vender a un precio superior. No puede ser de otro modo para cualquier tipo de negocio : vender su producto o servicio por encima de su precio de coste, obteniendo así el beneficio que le permita seguir en el mercado.
Pero cuando se trata de vender “sus” cosas, aparte del innegable valor sentimental –que nosotros no valoramos-, también tienen algunas referencias sobre el precio que se pide por algunos artículos similares en el mercado de segunda mano. El propietario toma esas referencias como el precio que tienen sus artículos. Y nuestra oferta siempre es inferior y suele parecerles baja. Evidentemente lo es, con respecto a sus expectativas.
En nuestra opinión, ése es un error añadido que dificulta hallar una solución óptima al problema del vaciado. Y es muy común encontrárnoslo. La deducción del cliente es la siguiente : como he visto que piden tal precio por un objeto similar, espero que me den algo menos, pero no mucho menos de eso. Esas son sus expectativas. Pero no son reales. Y deben enfrentarse a nuestra oferta. Cuando se la hacemos, salvo excepciones, vemos que aparece en ellos la desconfianza. Como si quisiéramos aprovecharnos de ellos. Como si quisiéramos quedarnos con el «tesoro» que tienen en sus casas :).
Decimos que sus expectativas no son reales, porque no suelen tener en cuenta el factor tiempo y el factor espacio. Y vamos a intentar explicarlo. Pero antes, también quisiéramos contribuir a “lavar nuestra imagen” :), explicando que una cosa es el precio que alguien pide por algo, y otra el precio por el cual esa cosa es vendida realmente. Hacemos este inciso por lo de las expectativas comentadas anteriormente.
Normalmente, buscamos un artículo similar al que queremos vender en cualquiera de las plataformas online de compraventa que conocemos, y al ver alguno similar a un precio, lo tomamos como referencia del valor de nuestro objeto. Es un error. Porque el precio real quedará establecido cuando otra persona lo adquiera. Uno puede pedir cualquier precio por cualquier objeto de su propiedad, pero eso no quiere decir que vaya a venderlo a ese precio. Para ello necesita que otra persona esté dispuesta a pagarlo.
Hay una plataforma online de compraventa que sí da esa información. Está muy bien diseñada y te ofrece las dos caras de la compraventa. En su web aparecen los objetos que se ofrecen y los precios que se piden por ellos. Pero tiene un apartado –a nuestro entender deberían tenerlo todas estas plataformas- donde se almacena el histórico de las ventas que se van realizando día a día. Y es muy interesante comprobar las notables diferencias entre el precio solicitado por las cosas y el precio al que éstas se venden posteriormente. No es infrecuente ver diferencias de precios superiores a la mitad entre uno y otro precio. Realmente interesante, aunque no nos entusiasme lo que refleja.
Sólo este hecho, ya distancia considerablemente la expectativa del propietario de la oferta que podamos realizar nosotros. En nuestro caso, necesitamos estar muy bien informados, no del precio que se pide por las cosas, sino del precio real por el que se venden. Es nuestra obligación si pretendemos dedicarnos a un negocio como éste. Al fin y al cabo, posteriormente tendremos que revenderlos a esos precios reales.
Y vamos ahora a por el tiempo y el espacio. Es indispensable ser consciente de ellos, para evitar el desfase habitual entre las expectativas y la realidad. Cuando valoramos lo que podríamos obtener por la venta de un objeto, buscamos orientaciones de precios de artículos similares. Y en base a ello, nos hacemos una idea de lo que podemos pedir por él. Pero solemos olvidarnos que esa referencia de precio, es lo que podríamos pedir por ese objeto si tuviéramos tiempo para venderlo y espacio para guardarlo hasta su venta. Y lamentablemente, cuando necesitamos vaciar el piso, son los dos factores que no tenemos.
Evidentemente, sería ideal poder mantener los objetos en el lugar donde se encuentran (espacio) hasta (tiempo) conseguir obtener un precio acorde con nuestra expectativa. Pero eso es precisamente de lo que no disponemos.
Por eso el choque tan duro entre nuestras expectativas y la realidad. Ser conscientes de ello es muy importante. Una alternativa para evitar la sensación de “malvender” las cosas, es alquilar algún trastero para depositarlas en él mientras buscamos esos compradores a quienes vendérselas a un precio razonable. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, pasado un tiempo, vemos que si bien hemos obtenido un mejor precio por ellos –en ocasiones ni tan siquiera si atendemos al conjunto de todos ellos-, ese “beneficio” queda anulado por el coste del alquiler del espacio necesario para guardarlos. Sin contar el tiempo de dedicación empleado a optimizar los resultados de las ventas.
Quienes nos dedicamos a la compraventa de los objetos hallados en los vaciados de pisos también debemos dedicar nuestro espacio y nuestro tiempo a ello. Tenemos que dedicar espacio para los objetos comprados. Y dedicarles tiempo para intentar obtener por ellos un mayor precio del que pagamos por ellos. En cierta medida, nosotros somos los “trasteros” donde guardar los objetos hasta su venta. Al fin y al cabo debemos pagar el alquiler del local donde los conservamos hasta el día de su venta.
También el tiempo que debemos dedicar para ello es importante. Normalmente al comprar un lote de cosas, lo habitual es que podamos vender una pequeña parte de ellas en el plazo de unos meses. Pero la gran mayoría se quedarán en nuestro almacén por tiempo indefinido. Y deberemos seguir invirtiendo tiempo en intentar venderlas si no queremos prácticamente regalarlas cuando ha pasado el tiempo y no lo hemos conseguido. Si realizamos bien nuestro trabajo, eso ocurre sólo con una pequeña parte del lote comprado. De no ser así, ocurre con un mayor número de objetos y llegamos a perder dinero con la compra del lote.
Debemos añadir aún otro hecho relevante. Y es que, cuando alguien vende sus cosas “propias”, todo lo que obtiene por ellas es la compensación del tiempo (y el espacio) que ha invertido para conseguir su venta. En su día tuvo la necesidad de comprar ese objeto, pero en este momento no es útil para él y tiene dos opciones. O desprenderse del mismo (regalándolo a otra persona o tirándolo a la basura), o bien intentar revenderlo obteniendo algo por él. Si se decanta por esta segunda opción, la cantidad total que reciba por él será su recompensa por el tiempo que haya dedicado para conseguir su venta.
Pero en nuestro caso no. Nosotros no compramos esos objetos por que tengan interés “por su uso” para nosotros. En nuestro caso, compramos esos objetos con la intención de conseguir venderlos a un precio algo mayor en un largo plazo. Por lo que toda la dedicación (espacio y tiempo) que pongamos para conseguirlo, será recompensada no por la cantidad total que obtengamos por su venta, sino sólo por la diferencia entre ésta y aquella que hemos pagado. Este hecho dificulta también que podamos valorar las cosas que tengan un bajo precio real, ya que sería ruinoso para nosotros.
Hemos intentado explicar todos aquellos hechos que contribuyen al distanciamiento entre las expectativas que puedan tener como poseedores de los objetos. Y las ofertas que podamos realizarles quienes nos dedicamos a esto. Siempre existe ese desfase. Y es habitual que, debido a ello, no se escoja la oferta óptima en muchos casos. El proceso es siempre el mismo. Normalmente el propietario contacta con varias empresas de vaciados. Y la primera en llegar es la que se encuentra con la expectativa más alta por parte de quien quiere vender sus objetos. Cuando da su oferta por ellos, la diferencia es tan grande que se genera una gran desconfianza por parte del vendedor, a menudo demostrando -sino directamente expresando- que le parece ridícula.
Al recibir ofertas posteriores de otras empresas, comienza a plantearse que quizás sus expectativas no se correspondían con algo real. Pero ese proceso de asimilación es necesario y necesita su tiempo. Sin embargo no hay demasiado tiempo porque debe dejar el inmueble, y entonces, consciente que los objetos tienen menos valor real del esperado, normalmente suele aceptar la oferta de la siguiente empresa que pase a visitarle, aún cuando lo que le ofrezca sea inferior a otras ofertas recibidas anteriormente. Por un lado las prisas, y por otro no querer volver a llamar a alguien a quien catalogó poco menos que de estafador, le llevan a cerrar el trato con el último en llegar. Es muy habitual.
Consejos para realizar el mejor vaciado de pisos
Con el fin que eso no les ocurra, les dejamos algunos consejos por si pudieran serles de utilidad.
Primero
Tener claro el objetivo que estamos buscando. Si queremos obtener el máximo beneficio posible por la venta de los objetos (venderemos una parte de ellos) , o si tenemos necesidad de vaciar el piso completamente, sin dejar nada en él. En cada caso podemos contactar con distintos tipos de empresas de vaciados.
El primer caso es el más sencillo y bastará con aceptar la mejor oferta.
En el segundo se deberá valorar la posibilidad de contratar un tipo de empresa que retire todos los enseres del piso (suelen cobrar por ello, y en ocasiones realizar el vaciado de pisos gratis en caso que les compense el valor de los objetos que recogen en él), o bien con otras que no retirarán todos los enseres, pero que pueden pagar por algunos de ellos un precio bastante superior al coste de vaciar un piso, con lo que puede ser una buena opción, que nos permita obtener el mayor beneficio aún pagando posteriormente por el vaciado del piso.
En nuestro caso, colaboramos con otras empresas, para poder dar la opción más adecuada a su caso particular.
Segundo
Separe todos aquellos objetos de los que no pueda desligar su valor sentimental. Conservarlo o regalárselo a alguien puede ser una buena opción. Ninguna empresa le dará un valor superior al estrictamente comercial. Y en ocasiones puede dificultar concretar una valoración sobre el resto de cosas.
Tercero
Intente no valorar los muebles en general. Suelen tener menor valor que el coste de transporte, almacenaje y (si es necesario) desmontaje y montaje posterior. Y suelen ser excesivamente valorados por quienes disponen de ellos.
Cuarto
No reste valor a cosas pequeñas como postales, juguetes, tebeos y otras. A veces pueden ser de interés para coleccionistas. Cuando realizamos visitas, en muchos casos ya han sido lanzados a la basura pensando que tenían nulo valor.
Quinto
Llame a varias empresas de vaciados y quédese con aquella que le ofrezca la mejor valoración. No todos sabemos de todo. Unos valoraran unas cosas más y otras menos. Aunque otros sí, en nuestro caso no entramos en el juego del regateo. Ofertamos aquello que podemos pagar. Pero aún así, comparen siempre, ya que a todos se nos escapan cosas.
En Vaciart vaciado de pisos Barcelona, hemos querido ofrecerles algunos consejos para conseguir el emjor vaciado de pisos. Consúltenos sin compromiso alguno por su parte. Trataremos de darle la mejor orientación sobre cualquier duda que les surja.
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